martes, 9 de mayo de 2017




EMBALSE DEL DIQUE SAN ROQUE: ¿TIENE VENCIMIENTO?
ARTÍCULO PERIODÍSTICO: DIARIO LA JORNADA - VILLA CARLOS PAZ
10 de abril de 2011










"Cuánto puede vivir un lago? ¿Es cierto que los embalses dejan de ser saludables a partir de una determinada cantidad de años? Si es así ¿En qué etapa se encuentra el lago San Roque? ¿Por qué es cada vez más habitual la proliferación de algas y ese olor nauseabundo que invade buena parte de Carlos Paz? ¿Tienen que empezar a preocuparse los cordobeses que perciben ese sabor extraño en el agua? ¿Qué hacer con un embalse que cumplió su etapa? ¿Qué hay de los peces muertos que aparecieron flotando en las costas del San Roque? ¿Quién miente y quién dice la verdad sobre el lago, la Provincia que quita dramatismo o las prestatarias regionales que exigen soluciones de fondo e inmediatas? ¿Por qué el San Roque comenzó a aba s t e c e r a Unqu illo y Mendiolaza? ¿No era que ya no daba más abasto?

Son tantas las preguntas que se pueden hacer sobre uno de los embalses más famosos de la Argentina como respuestas encuentra uno. No hay unanimidad en las apreciaciones. Para algunos especialistas, el San Roque vive el deterioro de un lago que sobrepasó el siglo de vida. Para otros, aún tiene cuerda para rato y por eso hasta lo habilitan para abastecer a nuevas localidades. En el medio, los consumidores ponen el grito en el cielo porque el agua se torna cada vez menos apta para su consumo. Mientras tanto, Aguas Cordobesas reconoce que la cantidad de algas por litro excede varias veces el promedio habitual para un embalse y la subsecretaría de Recursos Hídricos intenta poner paños fríos a las acusaciones de las organizaciones ecologistas que la apuntan como la principal responsable del déficit hídrico de la zona.

Así las cosas, el lago vive su peor momento histórico. Al avanzado proceso de eutrofización hay que añadir la bajante pronunciada que evidencia durante largos meses, producto de los extensos períodos de s equí a y e l crecimi ento exponencial de la demanda de agua en la ciudad de Córdoba y otras localidades.
"Ya sabemos cómo está el San Roque, que tiene un tiempo futuro de vida corto. Para la latitud que nos encontramos, ese embalse tendría una utilidad de 150 años si estuviera bien cuidado, cosa que no ha sucedido. Pero con 120 años a cuestas no se sabe bien cuánto durará", sostiene el ingeniero químico Juan Carlos Paesani, integrante de la Fundación Educación, Ambiente y Trabajo (Funeat).
A pesar de su presente, el San Roque no siempre es una prioridad del Estado. Los progresos que se lograron en los últimos años fueron gracias a que se logró avanzar con la obra de cloacas en varias localidades y así, disminuir el grado de nutrientes orgánicos que recibe el embalse. Sin embargo, la gran maCon 120 años a cuestas, el embalse atraviesa una etapa crucial. El crecimiento de las poblaciones a su alrededor y la decisión de que siga abasteciendo a nuevas localidades lo exigen al máximo. La bajante y la eutrofización se hacen cada vez más notorias.

La difícil situación del lago San Roque


Sin embargo, mayoría de la población que habita el Sur de Punilla y Carlos Paz no trata sus efluentes cloacales y son volcados directamente al lago o terminan contaminando las napas subterráneas. Las consecuencias se vieron el año último, con aquel manto verde que cubrió la desembocadura del río San Antonio a la altura delpuente central, y se perciben ahora,con la mortandad de peces y camarones producto de la toxina quedespiden las algas generadas por elexceso de nutrientes.

¿Cuánto duran los lagos?


No hay certezas científicas sobre el período de vida de los lagos artificiales. De hecho, hay quienes echan por tierra esta teoría y aseguran que todo pasa por el cuidado del embalse y la conducta de las poblaciones que habitan a su alrededor. Mientras mejor estén tratados los efluentes, más controladas las erosiones, y por consiguiente los sedimentos que recibe el espejo de agua, más aún se prolonga su vida útil.

Antonio Palau Ybars, gerente de Medio Ambiente de Centrales Hidráulicas y Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Barcelona , explica el proceso de colmatación que influye en la pérdida de capacidad de los embalses. "Junto con el agua, los embalses regulan también los aportes de materiales en suspensión y los arrastres de sólidos transportados por los ríos. El balance de esta regulación tiene como resultado una retención neta de todos estos materiales en forma de sedimentos, dando lugar a la colmatación", apunta.


"La colmatación, junto con la eutrofización, son sin duda las dos principales afecciones ambientales de los embalses a nivel mundial. Los sedimentos procedentes de las cuencas de drenaje son retenidos en su gran mayoría en los vasos de los embalses, dando lugar a una serie de efectos bien conocidos, desde la pérdida de su capacidad de almacenamiento de agua hasta la limitación del uso recreativo de los lagos o la propensión a la eutrofia", resalta el especialista.

Para Palau, la mejor manera de acompañar este proceso es a través de un control decenal del volumen de sedimentos almacenados y controles extraordinarios después de grandes crecidas, que es cuando el embalse se aterra. No son pocos los ingenieros argentinos que calculan entre 120 y 150 años la vida de un lago artificial, aunque todos coinciden que depende de las condiciones particulares de cada uno de ellos.

"El lago San Roque comenzó a embalsarse en 1891 y hoy tiene 120 años. De todas maneras, una vez que se cumple un período es posible que pueda ser reciclado, de la misma manera que puede reciclarse el reactor de una central nuclear luego de una determinada cantidad de años. En estos casos, el tema pasa por saber adónde se lleva el agua en el marco de este proceso", señala Paesani.

Calidad.


Para Italo Chini, ex director de estudios y Proyectos de la ex dirección de Hidráulica, los sedimentos son un factor clave pa ra explicar el proceso de colmatación de un embalse. A ún así, asegura que esta presencia en el lago San Roque se encuentra dentro de los índices normales para un lago de más de un siglo."Ha c e pocos años s e hi zo una cuantificación de sedimentos en el San Roque y los valores estaban dentro de los parámetros normales. Las explicaciones del presente del lago hay que buscarlas por otro lado", sostiene. "Cuando e l l a go empieza a colmatarse deja de actuar como reservorio. En el caso del San Roque, es necesario que se cuiden los faldeos y que se evite el desmonte porque eso luego repercute en la cantidad de sedimentos artificiales que van a parar al espejo de agua", sigue.

El anuncio reciente de la presidente Cristina Fernández, quien prometió aportar fondos para reparar el canal Córdoba-Los Molinos que permitiría traer agua desde aquel embalse, fue bienvenido por las prestadoras punillenses, y especialmente en Carlos Paz. El canal se dejó de usar porque en el trayecto perdía casi el 70% del agua transportada y esto llevó a que todas las miradas apuntaran al San Roque. ¿Se verá más aliviado a partir de ahora?


"Hay que ver cuándo van a llegar los fondos para la obra, cuándo se van a iniciar los trabajos y cuánto va a durar la reparación de todo el ducto", señala un especialista de Carlos Paz. Mientras tanto, Chini asegura que la situación del lago es "malísima" y carga las tintas sobre las políticas hídricas de la Provincia. "No hay una política hídrica. Después de 1950, cuando se hizo un estudio de provisión de agua, dejaron
de existir las políticas hídricas en Córdoba", sostiene."



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